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¿El
fin justifica
los medios?
La
Fregeneda y Bañobárez se quedan sin oficina bancaria.
¿Por qué?. Tal vez por causa de las nuevas tecnologías,
que están desplazando a las personas por las máquinas.
Acaso por lo poco que aportan estas oficinas a los superávit
supermillonarios de la banca. Los clientes, aseguran, podrán
seguir dejando sus ahorros en sus arcas, aunque no sean ellos
los que decidan cuándo o dónde (ya deciden cuánto).
Para ello desplazarán un autobús supermoderno que,
con suerte, encontrará la ubicación adecuada para…
para recibir y enviar correctamente la señal recaudatoria
al padre banco. Todo ello, por cierto, sin aumento de comisiones.
Será por aquello de la obra social...
Los bancos se marchan, las tecnologías no llegan o llegan
tarde y mal (todavía hay pueblos en El Abadengo que no
reciben las emisiones de las televisiones privadas, y tener cobertura
en el móvil es un lujo para una buena parte de la zona),
restringen el número de médicos, de guardias civiles,
de servicios públicos (ya tampoco podemos renovar el DNI
en Lumbrales) … Y nos torean continuamente, entre elección
y elección, con promesas de desarrollo que llegan tarde,
mal o nunca. Difícil nos lo ponen. Ya lo lamenta el presidente
de los jubilados de Hinojosa: “precisamente por estar lejos
necesitamos más servicios. Nos terminarán obligando
a dejar el pueblo por estar desatendidos”.
Afortunadamente, no todo son supresión de servicios. En
Lumbrales se abrió, después de casi una década,
la nueva residencia para la tercera edad. Una ocasión para
nuestros mayores y unos puestos de trabajo muy necesarios. Han
pasado muchos años desde que se enterrara la primera piedra,
allá en lo alto del Barrio San Gregorio, pero el esfuerzo
y el tiempo al final habrán valido la pena, aunque alguno
se quedara por el camino y ya no pueda disfrutarlo.
Como tampoco podemos disfrutar del agua que no podemos beber,
el agua turbulenta de las crecidas del Froya, del Camaces, del
Huebra, del Yeltes, de esta tierra de ríos que padece las
sequías como cualquier otra por carecer de los medios para
almacenarla y mantenerla. Ahora que ya casi nos acordamos de las
subidas en el recibo conviene que tengamos muy en cuenta que hay
otras alternativas al exceso de consumo. Simplemente no dejarla
correr. Es riqueza que se diluye. Simplemente.
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